9.- Una puerta. Y dentro, oscuridad. Mas la apariencia engaña, pues quien llega de adentro sale a la luz. El resplandor le ciega. Poco a poco, no obstante, sus ojos recomponen la imagen de las cosas y advierte con asombro cómo el mundo se crea dentro de su mirada. ¿No es eso la poesía?